La timidez no es mala en sí misma. Creo que todos tenemos algunos momentos en que preferíamos esconder nuestra cabeza bajo la tierra como un avestruz antes que enfrentarnos a algo que nos avergüenza o atemoriza. Es natural: no se pueden tener todas las habilidades sociales al mismo tiempo, ni tampoco es necesario tener una personalidad grande y fuerte. Sea como sea tu carácter natural, es importante que te aceptes y sepas que no debes cambiar por nada ni nadie si te sientes bien así.

Pero, ¿qué pasa cuando la timidez te aleja de situaciones que te gustaría o deberías vivir? Por ejemplo, hacer un trabajo para la universidad donde debes hablar con desconocidos, o empezar una nueva amistad. Incluso levantar la mano en clases para hacer una pregunta se puede transformar en un suplicio si estás en un mal momento. Son situaciones que he vivido y con los años he podido reunir algunos consejos que quizá le pueden servir a alguien.

Obviamente, estos son solo consejos y si creen que pueden tener algo más serio, como fobia social, no duden en consultar a un especialista, o hablarlo con alguien de confianza como sus padres o un buen amigo.

No te fuerces a situaciones incómodas (ni dejes que te obliguen)

Las personas naturalmente introvertidas a veces sienten que pierden su energía (física y mental) al estar con muchas personas. Si es tu caso, es importante que conozcas tu límite y no te obligues a ir a esa fiesta-mega-hiper-masiva solo porque todos van a ir. Si sientes que te hará mal, no lo hagas. Estar solo puede ser agradable (¡y mucho!), incluso más que estar con 100 personas que no entienden cómo te sientes.

Hace unos años, tuve que hacer una serie de entrevistas a desconocidos para la universidad. Yo estaba en un pésimo momento y la ansiedad que me producía tomar el teléfono y llamar a alguien, o peor, juntarme con esa persona, era terrible. Me llegaba a doler el estómago y prefería el 1 antes que llamar. Nunca olvidaré que una compañera me dijo que ella podía hacer las entrevistas por mí si le daba los teléfonos, a ella no le daba ansiedad y dijo que quería ayudarme. Fue un gesto muy dulce y si bien hice la mayoría de las entrevistas, cuando no di más le envié algunas preguntas para que le hiciera a una persona (espero mis profesores no lean esto). A lo que voy es que no tienes que obligarte a pasarla mal, siempre va a haber alguien dispuesto a ayudarte, y si quieres estar solo, está súper bien.

Recuerda tus virtudes

Al vivir con timidez es normal que nos sintamos la amiga cacho, la que nadie quiere llevar a las juntas, o sentir que estamos aburriendo a los demás. Eso nos lleva a un espiral de inseguridad en que creemos que somos el pulgón más insignificante del universo. No es así: por algo las personas que están a tu alrededor no se han ido y quieren compartir contigo. Aunque no seas alguien extrovertido, o a veces no hables mucho, estoy segura que tienes muchas cosas positivas que los demás valoran de ti. Una historia triste: en la educación básica no tenía muchos amigos –precisamente porque no hablaba con nadie que no fuera estrictamente necesario– pero siempre se me acercaban compañeras a pedirme consejos, y me decían cosas como que era reflexiva y pensaba en cosas que los niños de mi edad no. Eso me hizo sentirme una mini psicóloga y darme cuenta que aunque no fuera popular, igual algunas personas veían cosas positivas en mí. De ahí que me gusta mucho escuchar a los demás y pensar otras formas de ver el mundo. Todos tenemos cosas positivas y todos merecemos ser queridos.

Dile a tus amigos cómo te sientes (¡y pide ayuda!)

Tal como hablamos en la entrada sobre la ansiedad, sentir timidez extrema también puede ser motivo de que queramos escondernos bajo una roca y no decirle a nadie cómo nos sentimos. Eso nos puede llevar a otro espiral de ansiedad y angustia que podemos evitar si somos sinceros con los demás y les decimos “sé que quizá no tiene sentido para ti, pero esta situación me hace sentir muy mal”. Siempre recuerdo que una vez fui al mall con una amiga y al pasar por el cine estaba muy lleno, me sentí muy angustiada por la cantidad de gente y mi amiga en seguida supo cómo me sentía, me tomó del brazo y me llevó hasta el final del cine, donde ya no había tanta gente. Eso pasó porque ella es una persona muy noble y piensa en los demás, pero también porque antes le había explicado cómo me hacían sentir los lugares muy llenos. Lo mismo cuando íbamos a comer a algún lado o había que pagar algo, todos sabían que no me gustaba pedir la cuenta y no me obligaban a hacerlo, aunque a veces sugerían que sería bueno que lo intentara… Y así, ahora siempre pido la cuenta yo. Un paso a la vez.

Si no te hace feliz, trabaja por salir de eso

Después de todo lo que han leído, entenderán que me sentía un fracaso por estar estudiando periodismo y tener miedo de hablar por teléfono. Claramente no era una situación sostenible. Mi estrategia para salir de eso (además de pedir ayuda profesional) fue el clásico “fake it till you make it”. Básicamente cuando tenía que hacer una llamada o una pregunta en clases me transformaba en a quien llamé “la Nanda periodista”, una versión seria y adulta de mi misma que hablaba de corrido y no tartamudeaba al hablar con entrevistados. Eventualmente esa parte de mí dejó de ser actuación y ya puedo hacer esas cosas con naturalidad. Por eso es importante saber qué cosas nos ponen más ansiosos o tímidos. En mi caso, me costaba mucho hablar con desconocidos pero no tenía problemas presentando en público, pero si no sabemos cómo nos sentimos, podemos creer que el problema es más grande de lo que realmente es. Haz una lista de las cosas que te ponen tímido y así podrás superarlas poco a poco.

Es un proceso y a veces hay retrocesos

No mentiré, a veces en verdad no tengo ganas de estar con más de dos personas, pero ahora al menos puedo admitirlo y no me obligo a estar con más gente si sé que después estaré con dolor de estómago. No hay que sentirse culpable por eso. Pero sí hay que recordar cuál es nuestra meta, y si la timidez es algo que queremos erradicar de nuestra vida, o al menos aminorar, debemos recordar que lamentablemente no podemos ser ermitaños y hay que dar pequeños pasos para ser humanos funcionales de la sociedad moderna. Pero nuevamente: un paso a la vez. Si algún día no te atreviste a hacer una presentación en público, intenta ir a comprar algo y ser amable con quien te atiende. Para algunos puede ser algo muy normal, pero si es un problema para ti, esos pequeños pasos te ayudarán a sentir que estás avanzando.

No pelees contigo mismo

Ya es duro sentirse mal como para más encima sentirse culpable por no ser la persona más sociable y valiente del mundo. Si te cuesta hacer amigos en vida real, no te dañes no haciendo amigos o eliminando a todas las personas de tu vida, puedes hacer amigos por internet (cuidado con los catfish), en un club de algo que te guste y te haga sentir cómodo, puedes unirte más a tu familia… En fin. Siempre hay una forma de ir trabajando poco a poco en la timidez sin hacerte daño. Recuerda que la timidez, la fobia social y la introversión son cosas muy distintas, y para todas hay formas de cambiar un poquito hasta que te sientas cómodo.

Encuentra una actividad en solitario que te acomode

Cuando iba al colegio nunca me sacaba los audífonos y andaba con un bolsito de Mickey para guardar mi discman y mis discos favoritos. De esa forma evitaba hablar con mis compañeros y además escuchaba música (y aproveché de aprender inglés así). Después, al entrar a la universidad, en los tiempos muertos me dedicaba a dibujar y hacer cómics de cómo me sentía. Acá les dejo algunos de esa época: 

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16040664038_f8f4c815b3_o.jpgLo más importante: ¡¡¡¡¡quiérete!!!!!

Es el consejo que más he repetido acá aparte de ir poco a poco, pero en serio es muy importante. Quererse y aceptarse es un camino larguísimo, pero si empezamos de una vez, entenderemos que merecemos ser queridos, tener buenos amigos, no estar solos, y que las otras personas no se aburren a nuestro lado. Eres genial tal como eres y puedes lograr lo que quieras incluso si eres la persona más tímida de tu comuna. Solo trabaja en quererte y en vencer los pequeños y grandes obstáculos que nuestra personalidad y la vida nos pone. Lo lograrás.


Recuerden que esta es solamente mi experiencia personal y lo que a mí me ha servido quizá no les sirva. Lo importante de esta entrada es admitir que todos podemos sentirnos mal a veces con algunas situaciones y que está bien admitirlo, pedir ayuda y saber que no estamos solos.

2 respuestas a “Guía de bolsillo para combatir la timidez extrema

  1. Es muy importante que las personas recuerden eso: ¡está bien sentirse mal! Muchas veces lo olvidamos, pero todos lo hacemos y hay que tomar esos momentos para poder aprender de ellos. Me encanta tu guía, sis 💕💕

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