El verano es mi estación favorita del año, aunque admito no ser completamente devoto a sus bondades. No, no por los aquejantes y terribles treinta grados que hay que soportar diariamente, sino por la llegada de las vacaciones. Desde que tengo uso de razón, siempre me ha apenado ese momento en el que llega enero y la gran mayoría de mis amigos se va a la playa con sus familias, mientras yo me quedo encerrado en mi casa sin salir a ningún lado.

Con el paso del tiempo, no obstante, he aprendido a valorar el claustro y verlo como una excelente oportunidad para hacer fervientemente lo que más disfruto: leer y escuchar música. Ante la llegada de una nueva estación, siento la inmediata necesidad de musicalizar el tiempo, el clima, y ver de qué manera se hace posible retratar la temporada a través de las canciones. Para mí el verano es sinónimo de guitarras ágiles, ritmos energéticos con un dejo de nostalgia, midtempo y letras que hablan de romperte el corazón. Todos los discos que recomendaré a continuación tienen algo de eso, y suenan tan veraniegos que resultan irresistibles al oído incluso en días de calor extremo.  

Buddy Holly – The Great Buddy Holly (1967)

Es probable que Buddy Holly sea uno de los íconos del rock & roll más olvidados en la actualidad. Esto se hace aún más lamentable considerando su repentina muerte a los 22 años, dejando atrás una carrera en solitario de apenas tres discos de estudio. Si bien suelen no gustarme los trabajos recopilatorios, considero que este compilado de canciones es una gran entrada a la obra de Holly, porque es cohesivo en su selección en tanto cada pieza musical habla del desamor. Canciones como “You Are My One Desire”, “Girl On My Mind” y “That’ll Be The Day” son perfectas para esos días tristes del verano, en los que no hay ganas de hacer nada mientras el sol irradia por la ventana.

Is This It – The Strokes (2001)

Es claro que los Strokes no necesitan carta de presentación. Con Is This It, su álbum debut, hicieron del garage rock un género imprescindible en el panorama de la música mainstream. En este disco, de apenas once canciones, los instrumentos musicales se subordinan a los pegajosos estribillos de cada track, con melodías que cuesta mucho dejar de tararear una vez escuchadas. La liviandad de este álbum lo hace perfecto para los días de sol, en tanto entrega una cuota de energía que ayuda a sopesar el calor veraniego. La primera mitad del disco debe ser de las mejores cosas que he escuchado este último tiempo.

You, Forever – Sam Evian (2018)

Sam Evian se ha convertido en uno de mis artistas predilectos para escuchar estos meses. Por muchas razones, You, Forever es un álbum increíble porque construye un paisaje sonoro que suena clásico y retro, pero también fresco y contemporáneo. Esto se justifica con el sentimiento de eternidad que Sam quiso expresar en el sonido y composición de cada una de estas canciones, en las que el mantra es: “This is you, forever: deal with yourself”. Vale destacar, además, la incorporación de voces femeninas en muchos de los tracks, que se afiatan elegantemente al delicado y dreamy timbre de Sam. Al escuchar este álbum, llega un punto en el que ya no sabes si es Sam u otra la persona que canta, porque las guitarras y los bajos se roban toda nuestra atención y crean una atmósfera sonora de la que es imposible resistirse.

Temporada – Patio Solar (2015)

Se me hace difícil no incluir Temporada de Patio Solar en una lista como esta, porque este álbum es la definición exacta del verano. Tanto por los riffs playeros ejecutados en cada canción como por ese pop de guitarras pegajoso e increíblemente seductor. Este longplay, además, consagró a Patio Solar como una de las bandas chilenas pioneras en el sonido dream popero actualizado que muchos otros grupos nacionales han adquirido en sus producciones más recientes. Y ni hablar de las letras: representan, a mi modo de ver, el sentimiento del amor en su forma más tierna, fugaz y adolescente. Es un gran mérito que todo esto se haga a través de un lenguaje sencillo y telegráfico, pero poético dentro de su economía.

1992 – Yaney (2018)De todos los álbumes incluidos en esta lista, 1992 de Yaney es el más introspectivo de todos. Como álbum debut, es una excelente carta de presentación a la música de Yaney Salgado, a quien ya conocíamos de bandas como Emisario Greda o El cómodo silencio de los que hablan poco. Ésta define a su ópera prima como un álbum emo y postpop, pero es clara también la incorporación de sonidos folk, los cuales aportan significativamente a la creación de atmósferas de intimidad. Tengo que hacer necesariamente una mención a la voz de Yaney, que es lo que más destaco en este disco; en su dulzura y serenidad, es una pieza fundamental para cada una de las canciones, y es genial sentir cómo a veces se funde entre las guitarras y los bajos, para luego perderse definitivamente en la gran “Radicali”, un bellísimo track instrumental. 1992 es un viaje al interior que suena increíble en los atardeceres veraniegos, cuando la noche está por llegar.

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